
Por el Dr. Matías De la Cruz*
Los hombres de negocios de Buenos Aires constituían la clase activa o dinámica, hacendados fundamentalmente y comerciantes que querían mantener abierto el comercio, abierto el puerto. Esto estaba bien, era un “proyecto de mínima”, como se dice ahora. Era el interés que motivó a toda una clase, a toda una población. La cadena económica - como les dije la otra vez - hacía que los sectores más bajos de la sociedad porteña vivieran de esta economía: la actividad del puerto, la exportación de cueros y de productos ganaderos, más que nada de eso que del ingreso. Nosotros creemos que eran exclusivamente los que comerciaban los que importaban, pero los que empujaban más esto eran los que vendían. Pero era un proyecto de muy cortas miras y muy fuerte, era muy concreto. Yo, el otro día, les decía que empezaron a llamarse a sí mismos al poco tiempo “el partido de los principios”, que tenía como único objetivo “el orden y el progreso”, que esto es lo que confunde a Alberdi. Porque, como yo les dije, imitaban o copiaban lo que hacía la burguesía europea, estableciendo derechos, declamaciones de derechos más que derechos prácticos, referidos exclusivamente a su clase. Éste era en definitiva el proyecto, el programa que se impuso y se sostuvo desde que, pasada la caída del gobierno colonial, la oligarquía, para hablar en términos aristotélicos, la oligarquía porteña toma el poder efectivamente, se saca de encima a los que, mal o bien, habían hecho el movimiento en mayo, y se afirma con el Primer Triunvirato, como lo llamamos. La disolución de esa Junta Grande que no tenía sentido, no tenía sentido práctico. Porque la idea primigenia de los pocos que pensaron realmente, fue la de convocar un congreso de los pueblos, para que decidiera en definitiva, eso fue lo que dijo Paso, eso fue lo que quería Moreno, lo que quería Castelli. Pero esto concluye con la asunción del Triunvirato, donde empieza a esbozarse la real política de la clase dirigente porteña, que era, y esto hay que tenerlo bien en claro, no era una “brillante y gloriosa oligarquía”, como decía don Vicente Fidel, sino era una oligarquía colonial.
Una oligarquía colonial como tantas oligarquías coloniales que hubo en el mundo, cuando existieron los grandes imperios coloniales, que fue la nuestra. Una oligarquía colonial como pudo tener la India o pudo tener cualquiera de nuestros países hispanoamericanos, que vivía del régimen colonial. No del régimen colonial español, estaban hechos a un sistema colonial, cuya riqueza provenía precisamente de esa dependencia económica. Donde el imperio se lleva el producto que le interesa, ellos son los exportadores de ese producto que le interesa, el imperio privilegia ese producto y privilegia a una oligarquía, que hubo durante el imperio español y fue a lo que apuntó la política británica.
Pero hay que tener en claro lo siguiente para entender esto - que algo dije en la clase anterior - que el imperio británico no fue lineal, es decir, no tuvo una política económica desde Isabel, cuando empezó a gestarse, desde 1600 hasta la segunda guerra mundial. Los británicos en los años de la Revolución de Mayo estaban iniciando lo que Chesterton denominó la “revolución de la camiseta”, y que nosotros llamamos revolución económica, o revolución industrial, que era la venta de manufactura textil fundamentalmente, producida a gran escala. Pero a los británicos les interesaba el Río de la Plata fundamentalmente porque todavía, y por un largo tiempo, en 1810, si bien compraban cuero y tasajo, más compraban los portugueses, en definitiva. Pero, de todas maneras, lo que les interesaba es que acá se seguía pagando en metálico.
Al capitalismo, desde que se inició - y los argentinos todavía no lo hemos aprendido - le interesa el metálico, ése es el interés del capitalismo. El imperio británico comprador de materias primas, es la etapa del gran imperio británico, empieza después de 1840-1850, con el desarrollo de la gran industria, es decir de la industria pesada. Ahí Gran Bretaña es cuando compra alimentos y materia prima. Pero esto no es en la época que estamos hablando. Les interesaba el Río de la Plata, no como creemos, por las pampas extensas, por ahí hay memoriales de ingleses que dicen esto, pero los ingleses tenían, como todos los grandes imperios, perspectivas. Apuntaban a lo que les interesaba, a ellos les interesaba el Río de la Plata y no les interesaba la cuenca del Orinoco, o del Amazonas. Porque por aquí salía hacia el Atlántico, en mayor cantidad que para el lado del Pacífico, el metálico de Potosí, que no era el gran yacimiento de cuando se inició el imperio hispano, pero era importante. Si uno ve la cantidad de metálico que se lleva Gran Bretaña... Scalabrini en Política británica en el Río de la Plata lo muestra con números: la plata que se llevaron los británicos entre 1810, un poquito antes, y cuando nos prestan, cuando se hace el empréstito Baring. Uds. ven la suma y es millonaria.
Moreno, un personaje singular, mal estudiado generalmente, con pasión, ha sido ubicado en posturas que nunca tuvo. Esto ha llevado a un maniqueísmo con la figura de este hombre. Inclusive se lo ha puesto en antítesis que no existieron: el jacobinismo. Uno lee todo lo que escribió Moreno - yo les decía la otra vez - y no tiene nada de jacobino. El terrorismo que aplica, el plan era común a toda la época, no hay que ver nada más que lo que hizo Goyeneche un año antes en la revolución altoperuana. La confiscación, el degüello, el colgar gente era una práctica, no era una cuestión de los jacobinos.
No era tampoco agnóstico, ni mucho menos, era un hombre muy creyente, formado por jesuitas y por franciscanos. Pero bueno, se ha hecho toda una..yo creo que se debe a que a Moreno también los del ´37, que eran como muchos de nuestros progresistas, muy apurados con los juicios, y sobre todo en los juicios ideológicos. Como Moreno vivió poco, es decir, murió joven, pero además vivió poco como hombre público, dio para inventar mucho con Moreno. Y sobre todo lo inventaron mucho los liberales, que fabricaron un Moreno que no fue.
Lo interesante de la figura de Moreno, lo que sí es cierto, y esto eran mis charlas con el gran amigo José María Rosa, lo cierto de Moreno sí, es que era un hombre desubicado, en el sentido de que él no expresaba el pensamiento de la clase dirigente y no era entendido por el populismo, diríamos así, de esa época. Pero es el único en mayo que plantea algo distinto.
Desde sectores revisionistas y desde queridos amigos se ha querido siempre levantar la figura de don Cornelio Saavedra como la antítesis de Moreno. Y Saavedra - yo he estudiado bastante, he visto todo su accionar - era un hombre que le tocó vivir una circunstancia y no le alcanzaba el traje para esa circunstancia. Que también la oligarquía -como yo lo dije la otra vez- lo saca porque era peligroso, no por él, porque si uno lee las memorias, se trata de justificar frente a esa clase dirigente, sino que como todos los posibles caudillos populares, era peligroso. Y a Saavedra, vaya por esos misterios, lo empujaron permanentemente desde 1809 a ser el jefe, y nunca asumió la jefatura, nunca la quiso asumir plenamente.
Yo les digo esto porque el Revisionismo tiene que ser siempre terreno de debates. Y este Instituto, más que nada. Yo he presenciado grandes peleas entre grandes maestros de este Instituto, como fue la de dos fraternos amigos que se pelearon por la Guerra del Paraguay, como eran Pepe Rosa y Hans Oliver, o Juan Pablo Oliver y José María Rosa. Pelea de no saludarse por varios años.
Los jóvenes, y los no tan jóvenes, historiadores uruguayos, están descubriendo un paralelismo entre lo que plantea Mariano Moreno en la Junta y lo que plantea José Artigas, es notable, es notable.
¿Por qué? Porque Moreno viene a contrapelo de la oligarquía porteña, y esto es importante por el Artiguismo, Moreno no es un hombre de la clase distinguida y principal. Moreno era una inteligencia superior, por todo lo que dicen sus maestros, desde los que tuvo en el colegio de jesuitas acá, o cuando lo mandaron a estudiar, como Fray Cayetano. Todos los que lo tuvieron bajo su órbita, el va protegido, vive en la casa de uno de los principales maestros allá, en el Alto Perú. Él era hijo de un empleado que tenía como ocho hijos, y no tenían plata. Lo que pasa es que cuando vuelve es un brillante abogado, excepcional abogado, que en el primer juicio se destaca. En unos juicios contra el obispo Lué, que le hace un cura. Un cura le hace un juicio por arbitrariedad, que lo lleva ante la Audiencia este abogado. Se llena el pequeño recinto de la Audiencia de Buenos Aires, apenas vuelve Moreno en 1805, casado con una mujer de Chuquisaca, vuelve y se pone a ejercer la profesión y tiene este juicio nada menos que contra el obispo. Y ahí pasa a ser el abogado más brillante, de más trabajo en Buenos Aires. Lógicamente le llevan todos los grandes terratenientes, como Álzaga, sus asuntos. Y Moreno en dos años tiene una casa propia. Se va de la casa del padre.
Perdónenme estas disgresiones sobre Moreno, pero hay que vincular, porque Moreno lo nombra en el Plan de Operaciones a Artigas. Y Moreno dice muchas cosas que Artigas va a hacer después en su revolución, en su insurrección.
Nunca estuvo Moreno vinculado ni a los hombres de ideas, como yo digo para hablar dentro de las figuras que hace la historia, la efemérides nuestra, los patriotas.
Separemos el populismo y las milicias, los hombres de las milicias, los comandantes de milicias, militares, milicianos, ninguno era militar. Con Saavedra, Martín Rodríguez, Ortiz de Ocampo, etc.
Y por otro lado este grupo de hombres de ideas que, ese club de los siete que nunca existió, la jabonería, que venían desde 1801, con Belgrano, Castelli, Rodríguez Peña, Fray Cayetano Rodríguez, todos los que empezaron a ver que otra cosa venía en el mundo. Tampoco Moreno fue de ese grupo, nunca. Porque Moreno no era un hombre de clubes, Moreno trabajaba mucho. Era un hombre reconcentrado. No iba a tertulias, no iba al Café de Marcos, iba al cabildo, iba a la Audiencia. Al cabildo cuando fue secretario de Álzaga, iba a la Audiencia. Y escribía mucho. Los que ejercemos profesión y tratamos de escribir y estudiar, sabemos lo difícil que es. Y si uno ve todo lo que escribió Moreno -documentos que se han ido encontrando posteriormente a sus panegiristas- todo lo que escribió y todo lo que intentó traducir, era un hombre que evidentemente vivía más en el escritorio, o en el foro, que en las tertulias.
Sus actuaciones políticas son escasas, y él se convierte en figura en los hechos del día 24 de mayo. Es muy interesante reconstruir todo esto - yo lo estoy tratando de escribir ahora - no hubo programa en mayo y tampoco fue el programa el de Moreno. Moreno tiró una serie de cosas, quiso avanzar en la revolución, y en el Plan de Operaciones, que es de él, mal que le pese a Levene. Es de él y con algunas cosas de Belgrano. Belgrano era un hombre más difuso, Moreno, quizá, uno puede encontrar el símil de Moreno en un hombre como Scalabrini: obsesivo. No digo que sea igual moralmente, ni que piensen igual. Obsesivo en algo que escribe, y que escribe, y que escribe. Que trabaja. Y además está en la soledad personal. No tenía nada que ver con la clase dirigente. Él el 24 de mayo, es decir, el 22 empezó a enojarse por el acuerdo que había instalado de hacerlo a Cisneros presidente de la Junta, donde participaron todos. Todos los principales, incluido Saavedra, no todos los militares. Y los que se oponen, como son Chiclana, Moreno, son los que producen la ruptura en el “comité revolucionario”, diríamos así, el día 24. Y ahí se convierte en figura. Es ahí adonde French, que era punto de Belgrano y Beruti, pero fundamentalmente French, que era un hombre de Belgrano, Manuel Belgrano, como lo era Beruti de Rodríguez Peña, French se queda prendado de Moreno. En las jornadas del 24.
Tomás Guido, Nicolás de Vedia, Francisco Planes, todos los jóvenes que actúan ahí, atrás de French, se quedan prendados de este hombre que es el que va a agitar Patricios, que es el que dice que no hay arreglo, que no puede haber arreglo.
Pero esto no significa que Moreno sea el númen de mayo, el líder de mayo, sino que es algo distinto. Y que tiene mucha similitud con la idea que va a intentar llevar adelante Artigas.
Yo no sé si se conocieron, si hablaron, pero es el misterio de las ideas de hombres que conviven en un mismo ámbito, en un mismo espacio. José Artigas es único también. Porque quizá Moreno tuvo el drama de no tener el caudillo popular a quien soplarle a la oreja ideas. No lo podía ser Saavedra, por sus condiciones, un hombre con sentido aristocrático. Quizás debió haber sido Chiclana. Pero, la historia...el caudillo militar no era en ese momento el hombre que podía tomar...y además Buenos Aires tampoco daba para esto. No hubieran durado ni dos horas, como le pasó al mismo Dorrego después.
Es decir, quiero ser claro en esto: con este proyecto de la oligarquía porteña era imposible desde adentro de la oligarquía, o queriendo gobernar conciliando con ellos, llevarlo adelante. Eso es el ejemplo trágico que va a terminar con Manuel Dorrego, que es lo que Rosas se da cuenta. Pero son veinte años, del ´10 al 1830, son veinte años de experiencias. Y Rosas no era un idealista, Rosas era un hombre práctico. Dorrego, como Moreno, creyeron como ha pasado con tantos hombres, que se puede pactar, que se puede cogobernar con el enemigo adentro. Con el enemigo, no el adversario político, el proyecto absolutamente contradictorio.
Artigas es el único caudillo no surgido del poder o del estado. Digo esto, porque si nosotros hablamos de caudillos y englobamos a todos los que son federales. Todos ellos tuvieron un liderazgo político. Pero Uds. fíjense que Artigas construyó su poder, un poco el que se le asemeja mucho es Estanislao López, los demás fueron jefes de gobierno, al cual llegaron por revoluciones, por liderazgo popular, pero que no expresaban un movimiento popular como es el que expresa el artiguismo.
Artigas no era un aristócrata, como lo pintan algunos, era una familia importante en una provincia adonde no había una gran oligarquía. La Banda Oriental era una zona, como lo era la provincia de Entre Ríos, excluida desde siempre de la línea mercantil, de la red mercantil que se armó desde Buenos Aires al Potosí, con ramificaciones - como yo les dije la otra vez - que tenía como eje central en un tiempo a Córdoba y que se expandía desde Buenos Aires o desde el Potosí, pero el origen no es Buenos Aires, es Córdoba y Tucumán, a donde empiezan el desarrollo de esta red, que termina siendo la gran beneficiaria la Ciudad de Buenos Aires.
El Litoral quedó totalmente marginado de este sistema, desde el principio. El Litoral, me refiero a la provincia de Entre Ríos, Corrientes, por supuesto, por la lejanía, y a la provincia Oriental y gran parte de Santa Fe.
Santa Fe era tierra de paso, no se llevaba ni se dejaba nada en Santa Fé. Los productos iban hacia el norte, volvían del norte. La plata venía del norte, salían y entraban por Buenos Aires. Los productos ganaderos eran fundamentalmente los de la provincia de Buenos Aires.
Y el Litoral, pero fundamentalmente la Banda Oriental, ea como una especie de bisagra, adonde toda la comunidad vivía del mal llamado contrabando. Vivían del comercio que podían hacer, que se hacía por el puerto de Montevideo, que era fundamentalmente una factoría del comercio ilícito anglo-portugués.
Esto fue así hasta las reformas de Carlos III, primero Colonia, pero después Montevideo, a pesar de que allí fuera una guarnición española, en el absurdo sistema económico español para el Río de la Plata, el puerto de Montevideo era un puerto de contrabando anglo-portugués. Con las restricciones del comercio que todos debemos conocer, al menos.
Cuando se hace la reforma, a fines del s. XVIII, es en cierta medida integradora del Río de la Plata. Pero dura muy poco la posibilidad de integrar, al integrar a Montevideo y a Buenos Aires en el sistema de puertos habilitados para el comercio, con lo cual los productos, era una economía muy desordenada la de la Banda Oriental, podían salir por el puerto de Montevideo y llevárselos a España. Pero esto duró muy poco. Y, con las guerras y con el desastre español, la oligarquía montevideana se convierte - siempre lo fue, por otra parte, salvo ese interregno - en una competidora de Buenos Aires en el comercio con Europa.
En el Litoral no había grandes estancias, como hubo en la provincia de Buenos Aires, estancias organizadas. No las hubo nunca, salvo algunas muy cercanas a Montevideo. Sí las había en la provincia de Buenos Aires, que eso permitió una organización poblacional inclusive en la provincia de Buenos Aires, adonde el estanciero ejercía una autoridad en la campaña que no existía en la Banda Oriental.
La Banda Oriental era tierra generalmente de contrabando y de lucha entre portugueses, que venía también ancestral, y los hombres de la campaña oriental.
Pero además era notable, si Uds. ven la lucha con los portugueses no era nada mas que porque los portugueses, los bandeirantes primero y después simplemente los cuatreros, venían y se llevaban la hacienda para las verdaderas estancias de Río Grande, pero los orientales comerciaban con los portugueses más que con los españoles.
En ese ambiente se va formando la figura de Artigas, que de muy chico, de muy joven se fue a trabajar a la estancia de un pariente y se convirtió en un hombre legendario de la campaña oriental. Porque él solo imponía el orden. Quizás en esto nosotros no tengamos otra figura igual en la historia, en cuanto a la capacidad de pelea personal que tenía el joven Gervasio Artigas. Que se ganó por su sentido de la ley, era una especie, uno a veces ve esas películas de cowboys, de esos alguaciles del Oeste, que él imponía el orden solo. Y se fue ganando el respeto y el aprecio de paisano y de indios buenos, como decía él.
Cuando se produce la Revolución de Mayo, porque si hacemos la historia hay mucho para hablar de don José, Artigas es teniente coronel de Blandengues, fuerza que se crea a fines del s. XVIII, cuando los pocos estancieros que había y frailes que tenían hacienda en la Banda, le pidieron a Vértiz que lo nombrara a este joven, a este valiente, lo nombró una especie de alguacil o capitán general de la campaña. Y después se creó el regimiento de Blandengues, donde Artigas se incorpora de inmediato y era el verdadero jefe de los Blandengues. Dependía directamente del gobernador de Montevideo. Pero Artigas, y aquí viene lo de Moreno, no escribía bien, no redactaba bien, tenía dificultades, y lo dice en cartas, tenía dificultades de redacción, porque como todos los hombres, había aprendido las primeras letras con los Franciscanos, y había andado mas a caballo y cazando vacas, porque él era contrabandista también, para lo que hablamos de la época española, Artigas, cuando trabajaba, cuando no tenía que salir a poner orden o a defender...estamos hablando del s. XVIII, Artigas vivía del contrabando también, como vivían todos los orientales y todos los entrerrianos. Que esto hay que aclararlo cuando hablamos de esta historia, que era la única forma de vida que tenían, ante la absurda organización económica española para el Río de la Plata. No eran delincuentes, eran gente que vivía acá y que - esto no es motivo de esta clase - tenía que vivir, comer, vestirse. Y no estaban insertados en el régimen, que los obligaba a que no podían vender en los puertos de acá.
Artigas, evidentemente, era un gran lector, por las cosas que dice. Tiene secretario, que ya es cuando es el jefe de los orientales, que sus secretarios escriben, evidentemente, al dictado de él y se nota un hombre ilustrado. Algunos dicen que por la biblioteca de su padre, que había heredado una biblioteca importante. Y otros sostienen que por su vinculación con Félix de Azara, del cual fue custodia, cuando Azara vino con la comisión de límites, a principios del s. XIX , a hacer el estudio de la fauna y la flora, y este teniente de los Blandengues lo acompañó durante más de un año.
Pero Artigas era de los hombres que no necesita mucho para entender. Con poca lectura y con mucha conversación, que eso es lo que debe haber tenido más, con gente ilustrada, como el padre Enríquez Braña, el párroco de Colonia, con el cual se viene junto en el año ´11, cuando se vienen a adherir a la revolución de Mayo.
Artigas capta, como lo captó Morenos, que, si algo podíamos imitar, en cuanto a la organización, era a Norteamérica. Es notable, su uno lee las cartas, parece algunas frases extraída de Paine. Yo no creo que Artigas leyera “El federalista”, o leyera mucho a Paine, pero evidentemente, gente que lo había leído, o él puede haber leído algo, evidentemente.
Y Artigas, que era un producto tan típico oriental, no pertenecía a la oligarquía montevideana, no tenía nada que ver, nunca tuvo que ver, poco estaba en Montevideo, su familia era montevideana, pero él no estaba nunca en Montevideo. Él era un hombre del interior, le gustaba vivir con los indios, no porque fuera un salvaje. En la batallas, en la guerra con los portugueses, mil charrúas hacían la custodia de Artigas, él iba rodeado de los mil charrúas. Charrúas y Minuanes, porque éstos eran los últimos que quedaban. Y cuentan que en el Paraguay lo iban a saludar y los indios se arrodillaban y le decían “Gran Padre”, y le besaban la mano. En Paraguay. Saben que los indígenas, las naciones indígenas, ocupan lugares más allá de las fronteras patrias y sigue siendo así. Artigas hablaba los dialectos, hablaba con los Charrúas y los Minuanes en su lengua.
Y él levanta la bandera, desde el primer día, de la independencia, bandera que la oligarquía porteña no levantó, no levantó jamás. Como grupo, que había gente aislada que habló de independencia - Moreno -. La independencia era una independencia más o menos. Artigas plantea desde el inicio la independencia, que era notablemente el sentimiento de las clases bajas. Que era el sentimiento inclusive de la clase baja en la ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué? Porque la oligarquía, los vecinos acomodados, como era Belgrano, como era Castelli, como era Saavedra, como era Martín Rodríguez, todos ellos, no sufrían el desprecio del chapetón, ni tampoco el peso de la autoridad colonial en decadencia.
Y en la Banda Oriental, la distribución de la tierra, que se hizo cuando las reformas de Carlos III, se hacen los repartos de suertes de estancias, que fueron efectivos en la provincia de Buenos Aires, adonde recibieron vecinos, algunos acomodados, lógicamente, o todos acomodados de la Ciudad de Buenos Aires, recibieron tierras. Pero era gente que vivía acá, y la mayoría hizo su estancia.
En cambio en la Banda Oriental le dieron tierras a gente que vivía en Buenos Aires y a gente que vivía en España. Por qué, no sé, por qué se hizo eso. Entonces, había mucha explotación en la Banda Oriental. No era igual que la campaña bonaerense, adonde la peonada tenía trabajo. Era absolutamente distinto.
Allí había un gran odio hacia la administración colonial, mayor que en la Ciudad de Buenos Aires, en la Banda Oriental, adonde también hay que tener en cuenta hubo siempre más presencia militar de la administración colonial que en la Ciudad de Buenos Aires. Las fuerzas armadas mas importantes en el Río de la Plata estuvieron siempre en Montevideo, no en la Ciudad de Buenos Aires. El fijo en Buenos Aires tenía en 1806, para dar un dato conocido, 200 hombres y en la guarnición de Montevideo había 1800, porque era la zona de conflicto con Portugal.
Entonces, la administración colonial en la provincia de Buenos Aires, en el litoral, en Entre Ríos, directamente no existía, no existía como fuerza, en la provincia de Buenos Aires era mucho menos pesada para el habitante que para el hombre de la Banda Oriental.
No tenía prácticamente beneficios, no había una economía distributiva mínima en la Banda, donde se vivía del cuatrerismo, del robo y, los que tenían ganado, del contrabando, vendiéndole a los portugueses, que tenían prohibido, porque les robaban las vacas, pero ellos sino se las vendían a los riograndenses. O exportaban los cueros de contrabando a los británicos, más que nada a los portugueses, por la cantidad de puertos o salida al mar que tiene la Banda.
Para no dar tantos detalles: Artigas expresa todo esto. ¿Qué es lo singular de Artigas?. Artigas nunca fue separatista, cuando debió serlo. Si nos atenemos al manejo de todas las clases dominantes o todas las revoluciones habidas en los distintos lugares del dominio hispano.
En primer lugar Artigas fue el único que realmente no tuvo nada que ver con la oligarquía local, con ningún sector de la oligarquía local, Artigas fue la expresión de la rebelión, de la insurrección de la campaña oriental plena. Había mucha población. Bah, mucha...era bastante poblada comparado con otras campañas, que vivían del cuatrerismo, como les digo, y del contrabando.
A contrapelo, y siempre desde el inicio de la revolución contra la oligarquía montevideana, que era muy chica, además. La oligarquía montevideana nunca jamás controló la campaña, nunca, ni siquiera cuando estuvo instalada la democracia. Porque el partido blanco en la campaña ganó siempre y perdía en Montevideo.
No era como la Ciudad de Buenos Aires que manejó su campaña, la ciudad de Montevideo, la oligarquía montevideana jamás manejó la campaña oriental, y menos con el artiguismo.
Artigas, para no hablar de cosas conocidas, pero tenía que hacer algunas semblanzas, no era que quisiera la unidad o que no lo queremos desde el punto de vista tradicional de la unidad de la Patria Vieja, que somos todos rioplatenses, la soberanía... Artigas se planteó el único proyecto posible de un país independiente. La única manera de que fuera realmente soberano independiente la nación que emergía en el Río de la Plata era tener las dos márgenes del Plata. Este fue el gran conflicto de nuestra figura principal de este Instituto, que fue el gran conflicto de Rosas. Rosas tenía bien claro esto de las dos márgenes del Plata dentro de la misma soberanía.
El proyecto artiguista, cuando él, en las instrucciones que manda para la Asamblea del XIII, dice que “se le comuniquen a las naves de S. M. Británica que están abiertos los puertos de Colonia, Montevideo y Maldonado”, y no dice “a todas las naves del mundo”, porque los únicos que estaban a la vela eran los británicos. Nadie puede pensar que José Artigas era pro-inglés, sino que eran los únicos.
Era la única manera, porque era hacer la Argentina o las Provincias Unidas del Río de la Plata con una economía diversificada, con variantes, que posibilitaban una nación independiente. Pero esto quizás no lo pensó Artigas, no se le ocurrió una nacionalidad distinta que la integrada, yo no creo que él tuviera la ideología de decir “tenemos que tener las dos márgenes del Plata”. Esto sí lo vio Rosas que ya venía con la experiencia de las dos márgenes separadas.
Pero hay un problema, que es el que tenemos que encarar, para definir esto. Lo incompatible de Artigas: primero con el imperio británico, que siempre pensó que tenía que tener el comercio de ellos y el portugués una factoría en la costa oriental del Río de la Plata. A eso se debió la fundación de Colonia en 1680 y a eso se debió toda la política británica con respecto a la Banda Oriental. Si uno lee las cartas de Canning, las instrucciones a Ponsonby, o a todos los que intervinieron en la política del Río de la Plata cuando la guerra con Brasil y los problemas anteriores, que, de mínima, el imperio británico debía lograr que Montevideo quedara independiente. De máxima, que fuera toda la Banda Oriental. Lo que les interesaba es que Montevideo fuera independiente. Esto está en las instrucciones de Canning a Ponsonby durante la guerra en tiempos de Rivadavia y de Dorrego.
La Banda Oriental podía ser portuguesa, podía ser de las Provincias Unidas, pero mantener a Montevideo como una especie de ciudad asiática, lo dice Canning.
Esto es viejo en los británicos, ellos sabían que tenían que tener una factoría, por eso se contradecía...primer contradicción del imperio británico por esta razón esencial de tener ellos algún enclave en la Banda Oriental donde poder controlar, regular el comercio en el Río de la Plata.
Pero el conflicto mayor de Artigas es con las dos oligarquías que colindan: con la brasilera y, fundamentalmente, de la que vamos a terminar de hablar estos minutos últimos, es con la oligarquía de Buenos Aires.
El movimiento artiguista, que todos sindicamos como el inicio del federalismo en Argentina, o del ideario federal, el fundador, que las instrucciones son el abc del federalismo, es, en mi opinión, cierto en parte. Artigas planteó en el Río de la Plata el único movimiento libertario que expresaba una realidad distinta al resto del país.
La realidad de Entre Ríos y de la Banda Oriental que es, como la de Corrientes y Misiones, ni hablar de Corrientes y Misiones, era absolutamente distinta al resto del país.
Cuando Artigas toma el poder -voy a ver dos o tres cositas nomás-, es decir, toma el poder...cuando se instala en Montevideo, cuando se rajan Alvear y compañía y él entra en Montevideo y se instala el gobierno de la Banda Oriental. En septiembre de 1815 Artigas dicta el Reglamento provisorio de la provincia oriental para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados. Es muy largo para leerlo, pero yo les voy a leer dos o tres frases nomás de los articulados redactados sin estos redactores de leyes que hemos tenido en el país, con ese lenguaje de alambique, con estos lenguajes más criollos.
Está hablando de la entrega de tierras: “para ello revisará cada uno en sus respectivas jurisdicciones -los alcaldes - los terrenos disponibles y los sujetos dignos de esta gracia, con prevención que los más infelices serán los más privilegiados - igual a la enfiteusis -. En consecuencia, los negros libres".
* Conferencia dictada por el miembro del Cuerpo Académico Dr. Eduardo Matías De la Cruz el 21/08/2002.