

Por Eduardo Rosa
Conferencia organizada el 8 de Agosto de 2007 en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas por Eduardo Rosa, hijo del abogado, historiador, y político Dr. José María Rosa.
La conferencia se basó en datos anecdóticos e históricos en los que Rosa tuvo protagonismo. Asimismo se encontraban personalidades como la del Dr. Enrique Oliva, hombre importante de la resistencia peronista de los años 50 y 60.
Eduardo Rosa empezó afirmando que su padre, José María, a la edad de 13 años escuchaba anécdotas familiares sobre temas históricos. En el ámbito familiar, la historia no era ajena: su bisabuelo había llegado a estas tierras en pleno siglo XIX, y su abuelo –militante conservador- fue ministro de Hacienda del general Julio Argentino Roca.
Cuando se produce el Primer Centenario de la Revolución de Mayo (1910), Rosa contaba con 4 años de edad. En 1931 contrae matrimonio y emprende un viaje a la provincia de Santa Fe, y allí mostró interés por el Partido Demócrata-Progresista y por la figura de Lisandro de la Torre. Será en esta provincia donde, una vez recibido de abogado, ejercerá como profesor universitario.
Al poco tiempo de doctorarse en Derecho, José María Rosa fue nombrado Juez de Instrucción y escribirá su obra "Más allá del Código". Al tiempo que comienza a interesarse por la historia argentina, en 1934 escucha hablar sobre un grupo muy activo en Santa Fe que propone hacer una Comisión Pro Repatriación de los Restos de Rosas. El objetivo era muy osado, y no logra prosperar, pero cuatro años más tarde, en 1938 tiene lugar el centenario del fallecimiento del caudillo federal Brigadier General Estanislao López, y con ello la idea de fundar una institución histórica. Así nace el Instituto de Estudios Federalistas que va a tratar de hablarle sobre historia a la gente de pueblo, decían.
Poco después surge el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, de la que Rosa, llegó a ser presidente durante varios años.
El 9 de julio de 1945 será muy significativo para Rosa, será la fecha de adhesión al movimiento peronista. Refiriéndose a la manifestación popular del 17 de Octubre de 1945, Rosa exclamó que hasta entonces la política era una cuestión de comité y de estudiantes pero nunca de los obreros. Estas palabras las pronunció en un encuentro que tuvo con el Dr. Arturo Jauretche.
Rosa militó en la Alianza Libertadora Nacionalista junto al cura Leonardo Castellani, y desde allí apoyó al peronismo en las elecciones presidenciales de 1946. Eduardo Rosa lo definirá en la conferencia como "un peronista tibio", de los que no llevaba el luto -ante la muerte de Eva Perón, por ejemplo.
Al producirse la llamada “Revolución Libertadora” el 16 de setiembre de 1955, Rosa exclama: "¡esto es Caseros!". Por entonces, Rosa daba clases en la Universidad de La Plata y, promediando 1956, no había sido molestado. Amigo de John William Cooke, una tarde éste le pide asilo a Rosa en su hogar, que era de un ambiente y daba sobre la ex calle Cangallo, en Buenos Aires). Al cabo de unas semanas, al regresar a su casa, Rosa ve cuatro policías apostados que, unos momentos antes, detuvieron a Cooke, y que ahora aguardaban por él. Lo contienen a punta de ametralladoras y pistolas, para ser enviado al Departamento de Policía, y más tarde lo conducen a la ya inexistente cárcel de Las Heras, en pleno barrio de Palermo. Se supo que fue detenido por difundir y predicar "rosismo".
Enviado a la provincia de Entre Ríos, luego se debe exiliar en Uruguay, y finalmente en España. En la Madre Patria publicaba su obra "La Caída de Rosas", título que primeramente se iba a denominar "Caseros" pero debió ser modificado porque los lectores podían llegar a confundirlo con un libro dedicado a los cuidados de las casas, más que relacionarlo a un tema histórico.
Cuando regresa al país, en 1958, vive de lo que escribe en el periódico "Mayoría", entre otros. Eduardo Rosa calificó esta etapa como de supervivencia de su padre. Con el dinero en parte que recibe de la venta de un pequeño terreno sobre la Avenida Rivadavia, Rosa se compró una modesta casa en la localidad de La Barra de Maldonado (Uruguay). En este retiro se dedicará Rosa a escribir su "Historia Argentina".
Con el advenimiento del último gobierno de Juan Domingo Perón, en 1973, Rosa, ya vuelto al país, fue designado embajador en Paraguay, donde trata el tema de la represa Corpus. Más tarde le ofrecen la embajada argentina en Grecia. Eligió este país por su historia, la cual amaba profundamente. Así mismo, en 1973 le aceptan un proyecto por el cual el 20 de Noviembre sea declarado como el Día de la Soberanía Nacional, en honor a la gloriosa gesta de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Ocurrido el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, Rosa es echado de la embajada en Grecia. Con las mismas fuerzas que lo caracterizaron en vida, pero en medio de un pueblo que estaba aturdido por tanta violencia, Rosa sacó la publicación "Línea", la única que se animaba a discrepar con la dictadura. Las presiones lograron clausurar, poco tiempo después, al periódico "Línea", y con ello se esfumaba el último aporte de este historiador.
Fuente:
ROSA, Eduardo, “Vida y obra de un luchador por la verdad histórica”, conferencia pronunciada el 8 de agosto de 2007 en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
La conferencia se basó en datos anecdóticos e históricos en los que Rosa tuvo protagonismo. Asimismo se encontraban personalidades como la del Dr. Enrique Oliva, hombre importante de la resistencia peronista de los años 50 y 60.
Eduardo Rosa empezó afirmando que su padre, José María, a la edad de 13 años escuchaba anécdotas familiares sobre temas históricos. En el ámbito familiar, la historia no era ajena: su bisabuelo había llegado a estas tierras en pleno siglo XIX, y su abuelo –militante conservador- fue ministro de Hacienda del general Julio Argentino Roca.
Cuando se produce el Primer Centenario de la Revolución de Mayo (1910), Rosa contaba con 4 años de edad. En 1931 contrae matrimonio y emprende un viaje a la provincia de Santa Fe, y allí mostró interés por el Partido Demócrata-Progresista y por la figura de Lisandro de la Torre. Será en esta provincia donde, una vez recibido de abogado, ejercerá como profesor universitario.
Al poco tiempo de doctorarse en Derecho, José María Rosa fue nombrado Juez de Instrucción y escribirá su obra "Más allá del Código". Al tiempo que comienza a interesarse por la historia argentina, en 1934 escucha hablar sobre un grupo muy activo en Santa Fe que propone hacer una Comisión Pro Repatriación de los Restos de Rosas. El objetivo era muy osado, y no logra prosperar, pero cuatro años más tarde, en 1938 tiene lugar el centenario del fallecimiento del caudillo federal Brigadier General Estanislao López, y con ello la idea de fundar una institución histórica. Así nace el Instituto de Estudios Federalistas que va a tratar de hablarle sobre historia a la gente de pueblo, decían.
Poco después surge el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, de la que Rosa, llegó a ser presidente durante varios años.
El 9 de julio de 1945 será muy significativo para Rosa, será la fecha de adhesión al movimiento peronista. Refiriéndose a la manifestación popular del 17 de Octubre de 1945, Rosa exclamó que hasta entonces la política era una cuestión de comité y de estudiantes pero nunca de los obreros. Estas palabras las pronunció en un encuentro que tuvo con el Dr. Arturo Jauretche.
Rosa militó en la Alianza Libertadora Nacionalista junto al cura Leonardo Castellani, y desde allí apoyó al peronismo en las elecciones presidenciales de 1946. Eduardo Rosa lo definirá en la conferencia como "un peronista tibio", de los que no llevaba el luto -ante la muerte de Eva Perón, por ejemplo.
Al producirse la llamada “Revolución Libertadora” el 16 de setiembre de 1955, Rosa exclama: "¡esto es Caseros!". Por entonces, Rosa daba clases en la Universidad de La Plata y, promediando 1956, no había sido molestado. Amigo de John William Cooke, una tarde éste le pide asilo a Rosa en su hogar, que era de un ambiente y daba sobre la ex calle Cangallo, en Buenos Aires). Al cabo de unas semanas, al regresar a su casa, Rosa ve cuatro policías apostados que, unos momentos antes, detuvieron a Cooke, y que ahora aguardaban por él. Lo contienen a punta de ametralladoras y pistolas, para ser enviado al Departamento de Policía, y más tarde lo conducen a la ya inexistente cárcel de Las Heras, en pleno barrio de Palermo. Se supo que fue detenido por difundir y predicar "rosismo".
Enviado a la provincia de Entre Ríos, luego se debe exiliar en Uruguay, y finalmente en España. En la Madre Patria publicaba su obra "La Caída de Rosas", título que primeramente se iba a denominar "Caseros" pero debió ser modificado porque los lectores podían llegar a confundirlo con un libro dedicado a los cuidados de las casas, más que relacionarlo a un tema histórico.
Cuando regresa al país, en 1958, vive de lo que escribe en el periódico "Mayoría", entre otros. Eduardo Rosa calificó esta etapa como de supervivencia de su padre. Con el dinero en parte que recibe de la venta de un pequeño terreno sobre la Avenida Rivadavia, Rosa se compró una modesta casa en la localidad de La Barra de Maldonado (Uruguay). En este retiro se dedicará Rosa a escribir su "Historia Argentina".
Con el advenimiento del último gobierno de Juan Domingo Perón, en 1973, Rosa, ya vuelto al país, fue designado embajador en Paraguay, donde trata el tema de la represa Corpus. Más tarde le ofrecen la embajada argentina en Grecia. Eligió este país por su historia, la cual amaba profundamente. Así mismo, en 1973 le aceptan un proyecto por el cual el 20 de Noviembre sea declarado como el Día de la Soberanía Nacional, en honor a la gloriosa gesta de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Ocurrido el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, Rosa es echado de la embajada en Grecia. Con las mismas fuerzas que lo caracterizaron en vida, pero en medio de un pueblo que estaba aturdido por tanta violencia, Rosa sacó la publicación "Línea", la única que se animaba a discrepar con la dictadura. Las presiones lograron clausurar, poco tiempo después, al periódico "Línea", y con ello se esfumaba el último aporte de este historiador.
Fuente:
ROSA, Eduardo, “Vida y obra de un luchador por la verdad histórica”, conferencia pronunciada el 8 de agosto de 2007 en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.


